Súper Bierzo & Glamping
Vacaciones monoparentales en El Bierzo para viajar solo con tu hijo y vivir una experiencia única en la naturaleza. Actividades, excursiones, convivencia entre familias monoparentales, glamping y tiempo de calidad en un entorno seguro, organizado y lleno de aventuras y nuevos amigos.
Hay lugares que no solo se visitan, se sienten. Y El Bierzo es uno de ellos. Un rincón del norte de España donde la naturaleza, la historia y la vida tranquila crean el escenario perfecto para unas vacaciones diferentes, de esas que se recuerdan con el paso de los años. Entre montañas verdes, pueblos con encanto y viñedos de Mencía que dibujan el paisaje, descubriréis un destino auténtico, sin artificios, donde todo invita a bajar el ritmo, respirar aire puro y disfrutar de lo más importante: el tiempo juntos. Este viaje no es solo un destino, es una experiencia pensada para vosotros, familias monoparentales que queréis unas vacaciones donde vuestros hijos disfruten, hagan amigos, vivan aventuras y vosotros también podáis desconectar, reír, compartir y sentiros parte de un grupo donde todos viajamos con la misma idea: vivir un verano especial. Durante estos días en El Bierzo viviréis excursiones en la naturaleza, actividades de aventura, juegos, veladas nocturnas, momentos de risas, de conversaciones sin prisas mientras los niños juegan, y también tiempo libre para que cada familia disfrute a su manera. Porque a veces, lo más valioso de un viaje no es lo que haces, sino cómo te sientes mientras lo vives.
El ambiente que se crea en este tipo de viajes es difícil de explicar, pero fácil de recordar. Los niños hacen amigos desde el primer día, vosotros compartís experiencias con otras madres y padres que están en vuestra misma situación, y sin daros cuenta, empezáis a formar parte de algo muy bonito: un grupo, una pequeña familia viajera. Este programa de Singlesconhijos está pensado para que no tengáis que preocuparos por nada. Todo está organizado, coordinado y preparado para que simplemente lleguéis, os relajéis y os dediquéis a disfrutar con vuestros hijos. Porque sabemos que cuando viajáis solos con ellos, no buscáis solo un hotel o un destino, buscáis tranquilidad, seguridad, buena compañía y experiencias que merezcan la pena de verdad. El Bierzo no es un destino cualquiera. Es naturaleza, es aventura, es convivencia, es desconexión y son recuerdos que vuestros hijos recordarán siempre como “aquel viaje en el que hicimos amigos, jugamos sin parar y lo pasamos genial contigo”.

Este programa se desarrolla en Yōkai Camp, en Lillo del Bierzo, un lugar rodeado de naturaleza donde el tiempo parece ir más despacio y donde, casi sin daros cuenta, empezaréis a desconectar del ruido y de las prisas del día a día. Nada más llegar, entenderéis por qué hemos elegido este lugar. Bosques, senderos, aire puro, grandes espacios abiertos y esa sensación de tranquilidad que hace que los niños puedan correr, jugar y explorar con libertad, mientras vosotros podéis relajaros sabiendo que estáis en un entorno seguro, cuidado y pensado para familias. Estas vacaciones monoparentales en El Bierzo no están pensadas para ir corriendo de una actividad a otra. Están pensadas para vivir la experiencia del campamento en familia, para compartir tiempo de verdad, para que vuestros hijos hagan amigos, para que vosotros también podáis hablar, reír, compartir experiencias con otras madres y padres, y para que, sin daros cuenta, empecéis a sentiros parte del grupo. El ritmo de la semana está organizado de forma muy natural, adaptándose a la edad de los niños y a lo que de verdad necesitáis cuando viajáis solos con ellos: actividades de aventura, talleres, juegos en grupo, excursiones por la naturaleza, momentos de convivencia, veladas por la noche y también tiempo libre para descansar, estar a vuestro aire o simplemente disfrutar viendo a vuestros hijos felices.
Día 1 · Cuando empieza algo más que un viaje
Llegar a Yōkai Camp no es solo llegar a un alojamiento, es entrar en un lugar donde todo invita a bajar el ritmo. Os instaláis en vuestra tienda glamping, rodeados de naturaleza, mientras los niños empiezan a mirar todo con ojos de aventura. La primera comida compartida marca el inicio de algo muy bonito: las primeras conversaciones, los primeros “¿de dónde sois?”, los niños que empiezan a jugar como si se conocieran de siempre.
Por la tarde comienzan las actividades para conocernos: juegos en equipo, dinámicas en familia, risas y ese momento en el que todos empezáis a sentiros parte del grupo. Y por la noche, la fogata. Ese momento en el que el campamento se ilumina, las conversaciones se alargan, los niños juegan con linternas y vosotros pensáis: “ha sido muy buena idea venir”.
Día 2 · Pequeños retos, grandes logros
El día amanece con energía y ganas de aventura. Hoy es uno de esos días en los que los niños se superan sin darse cuenta: parque de cuerdas, rocódromo, slack line, juegos de agua y vóley playa. No se trata de hacerlo perfecto, se trata de intentarlo, reírse, volver a probar y descubrir que pueden.
Por la tarde llega la orientación en la naturaleza. Mapas, pistas, brújulas y trabajo en equipo. Aprenden, se orientan, toman decisiones y se sienten exploradores por un día. Y cuando cae la noche, todo cambia: el cielo del Bierzo, la tranquilidad, las estrellas y esas conversaciones que solo salen cuando los niños están felices y el entorno acompaña.
Día 3 · Naturaleza de la que se recuerda
Hoy toca salir y caminar juntos, pero sin prisas. Una ruta sencilla nos lleva hasta una playa fluvial, un lugar de esos que parecen secretos, rodeado de verde y silencio. Allí el tiempo pasa diferente: agua, juegos, picnic y muchas conversaciones.
Por la tarde llegan los talleres de habilidades: aprender a hacer nudos, actividades manuales, juegos de puntería… cosas sencillas que a los niños les encantan y que les hacen sentirse mayores, capaces y orgullosos. La noche tiene un ambiente especial, casi mágico, con historias, tradición y la queimada, en uno de esos momentos que terminan convirtiéndose en un recuerdo muy bonito.
Día 4 · Un paisaje que no se olvida
Hoy descubrimos uno de los lugares más impresionantes del viaje: Las Médulas y el Lago de Carucedo. Un paisaje diferente, casi irreal, donde los colores de la tierra y el agua crean un entorno espectacular. Es un día de explorar, de caminar, de hacer fotos, pero sobre todo de mirar alrededor y pensar “qué lugar tan increíble”.
Después disfrutaremos de una actividad acuática en plena naturaleza, perfecta para refrescarnos, reír y seguir sumando momentos juntos. Volvemos al campamento cansados, pero con esa sensación de haber vivido un día muy especial.
Día 5 · También es vuestro momento
La mañana continúa con juegos, actividades en grupo y ese ambiente que ya a estas alturas se siente como una pequeña familia. Los niños ya tienen su grupo de amigos, sus bromas, sus planes.
Por la tarde ellos disfrutan de la piscina y actividades mientras vosotros tenéis un momento solo para adultos: una cata de vinos del Bierzo, conversación tranquila, risas y ese raro pero maravilloso momento en el que podéis relajaros sabiendo que vuestros hijos están felices, jugando y bien acompañados. Este equilibrio es una de las cosas que hacen especial este viaje de Singlesconhijos.
Día 6 · El último día que nadie quiere que llegue
La mañana empieza en la playa fluvial, con agua, naturaleza, picnic y juegos. Es uno de esos días de verano que parecen de antes, sin pantallas, sin prisas, solo niños jugando y adultos disfrutando del momento.
Por la tarde, una actividad sorpresa pondrá el broche a todo lo vivido durante la semana. Y por la noche llega la despedida: música, fotos, niños corriendo por última vez todos juntos, adultos hablando de “tenemos que repetir” y esa sensación compartida de que en solo unos días se ha creado algo muy bonito.
Día 7 · Cuando te das cuenta de lo que ha sido este viaje
El desayuno es tranquilo, pero las despedidas cuestan. Intercambio de teléfonos, abrazos, niños que no se quieren ir todavía. Y cuando por fin os vais, el coche se llena de silencio… hasta que empiezan:Y eso es exactamente lo que buscamos en Singlesconhijos: viajes donde lo importante no es solo el destino, sino todo lo que pasa mientras lo estáis viviendo.

En Singlesconhijos sabemos que hay veranos que se recuerdan toda la vida. No por el lugar únicamente, sino por cómo os sentís durante esos días. Por el tiempo compartido, por las risas, por las nuevas amistades y por esa sensación de estar exactamente donde debíais estar. Esta experiencia en El Bierzo no es solo una escapada. Es una semana pensada para que madres, padres e hijos volváis a conectar de verdad, lejos del ritmo diario, del reloj y de las prisas. Aquí los días se viven despacio, rodeados de naturaleza, de aire puro y de un entorno que invita a hablar, a jugar, a reír y a disfrutar juntos. No venís solo a hacer actividades. Venís a vivir la experiencia de un campamento en familia, a convivir con otras familias monoparentales que, como vosotros, han decidido regalarse unos días diferentes, en los que los niños hacen amigos, ganan seguridad, autonomía y confianza, y los adultos también encuentran su espacio, su momento de descanso y algo muy importante: sentirse parte de un grupo donde todos compartís una realidad parecida. Porque cuando los niños están felices, hacen amigos y están entretenidos, vosotros también podéis relajaros, desconectar y disfrutar. Y ese equilibrio es, precisamente, lo que hace tan especial este viaje.
Alojamiento en Yōkai Camp – Glamping en plena naturaleza
Durante estos días os alojaréis en Yōkai Camp, en cómodas tiendas glamping totalmente equipadas. Es la forma perfecta de vivir la naturaleza y la experiencia de campamento, pero con la comodidad necesaria para descansar bien y sentiros a gusto desde el primer día.
Las tiendas son amplias, están preparadas para vuestra llegada y cuentan con su propio espacio exterior, perfecto para descansar, charlar por la noche o simplemente disfrutar del entorno. Dormir rodeados de naturaleza, despertar con el sonido del bosque y ver a vuestros hijos salir cada mañana con ganas de empezar el día es parte de la experiencia. El campamento cuenta además con instalaciones muy completas para todas las edades: piscina, rocódromo, parque de cuerdas infantil, pista americana, grandes zonas verdes y espacios de juego donde los niños pueden correr, jugar y disfrutar con seguridad. Los baños y duchas se encuentran en edificios independientes, con agua caliente y limpieza diaria, para que durante toda la semana estéis cómodos y tranquilos. Pero lo más importante no es solo el alojamiento o las instalaciones. Lo que realmente hace especial este viaje es todo lo que vais a vivir dentro: la convivencia, las amistades que nacen, la sensación de grupo, las conversaciones por la noche, las risas de los niños, las excursiones, las actividades y esa sensación al final del viaje de que no han sido solo unas vacaciones. Han sido días de conexión, de convivencia y de tiempo de verdad con vuestros hijos. Y eso es lo que buscamos en Singlesconhijos: viajes donde no solo descubrís lugares, sino donde vivís experiencias que os cambian el verano… y muchas veces, un poquito también la vida.

¿Por qué elegir este programa de Singlesconhijos en El Bierzo? Porque a veces no se trata solo de encontrar un destino para las vacaciones, sino de encontrar un lugar donde os sintáis bien, donde todo sea fácil y donde realmente podáis disfrutar del tiempo juntos. Este programa en El Bierzo está pensado para madres y padres que viajan solos con sus hijos y que buscan algo más que un hotel y una piscina. Aquí venís a vivir una experiencia activa, natural y muy humana, en la que cada día tiene sentido, pero sin horarios agobiantes ni prisas. Todo está organizado, coordinado y acompañado para que vosotros solo tengáis que hacer una cosa: disfrutar de vuestros hijos y del viaje. Uno de los grandes valores de este viaje es la convivencia con otras familias monoparentales. Personas que, como vosotros, han decidido viajar solos con sus hijos, y que durante una semana comparten actividades, excursiones, comidas, risas y muchas conversaciones. Los niños hacen amigos muy rápido, y casi sin daros cuenta, vosotros también.
Las actividades están pensadas para vivirlas juntos, para que compartáis experiencias, para que vuestros hijos ganen autonomía, seguridad y confianza, y para que vosotros podáis verles disfrutar en un entorno natural, seguro y nada masificado. Un lugar donde pueden correr, jugar, explorar y sentirse libres, algo que muchas veces echamos de menos en el día a día. El entorno de El Bierzo es perfecto para este tipo de viaje: naturaleza, tranquilidad, espacios abiertos y esa sensación de desconexión que tanto se necesita durante el año. Aquí no hay aglomeraciones, ni colas, ni estrés. Hay tiempo, naturaleza y un ambiente muy bueno entre las familias. Además, durante toda la semana contaréis con el equipo de Singlesconhijos, que estará pendiente de la organización, de las actividades y de que todo funcione bien, para que en ningún momento os sintáis solos o desubicados. Sabemos que cuando viajáis solos con vuestros hijos, la tranquilidad y la seguridad son muy importantes, y por eso cuidamos mucho cada detalle. Si estás buscando unas vacaciones monoparentales donde de verdad haya convivencia, naturaleza, actividades, niños haciendo amigos, adultos compartiendo experiencias y un ambiente cercano y cuidado, este programa en El Bierzo probablemente encaje muy bien con vosotros.
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